Crónica de otra muerte anunciada: sistema educativo en general y la educación pública en particular

ó [Del engaño y perpetuidad de dependencias en Hispanoamérica]


Ensayo

Por Luis Alberto Torres Álvarez

Socio fundador- SECREE




Después de un título como este, los lectores curiosos suelen pensar con atención las dos primeras frases y tomar una decisión para continuar o no leyendo. Si no les interesa, cambian rápidamente de página y chao, adiós a la lectura. Si continúan puede suponerse que esperen un tipo de contenido. Generalmente, estos escritos, precedidos de titulares rimbombantes, incluyen frases seductoras, grandes anuncios acompañados de cifras, citas bibliográficas, argumentos seductores, a veces lapidarios, lugares comunes, reiteraciones y analogías; descripciones técnicas, cuadros estadísticos, indicadores, una que otra amenaza o ironía y finalizan, en lo posible, con apreciaciones catastrofistas y/o apocalípticas sobre el tema. Todo, desde luego, absolutamente sustentado. En los párrafos finales se hará alusión a cifras, pocas la verdad, pero no para reforzar los argumentos, sólo para darse cuenta del tamaño y antigüedad de la situación.


Lo cierto es, que los afectados aquí, los heridos de muerte en su esperanza y futuro son los niños, niñas y jóvenes de Hispanoamérica principalmente; pero sin duda, todo lo que hasta hace unas décadas se llamaba occidente y que involucra Europa, Canadá y Estados Unidos principalmente, están con similares afectaciones. Para ir entrando en calor, a propósito del titular de este escrito y su sustento, comparamos los contenidos curriculares de estos países del sur en los niveles de primaria y secundaria principalmente, analizamos los últimos 5 años encontrando una estruendosa y patética situación.


¿Similitudes, coincidencias, necesidades regionales y locales parecidas, similares? ¿Qué están incluyendo y direccionando en los contenidos curriculares de la educación pública, principalmente, a los niños, niñas y jóvenes entre los 5 años de edad y los 17 años en estos países?; ¿Por qué sus intenciones educativas, sus formas de evaluar, resultados esperados, incluso sus diseños, diagramación y hasta las carátulas de las guías o cartillas, son las mismas? Claro, en algunos países tienen el cuidado de ubicarlos y diferenciarlos espacio-temporalmente para cada territorio, aunque casos vimos de burdo descuido (Cartillas idénticas del Banco Mundial para competencias socioemocionales para educación pública secundaria de Colombia y Perú, año 2020), con lo cual, se comprueba el desinterés, desdén y necesidad de uniformar. Lo que va por dentro es lo mismo. En todo sentido.


Pretenden- los sistemas educativos y sus asesores- educar a todas, todos y todes para las competencias y/o capacidades de la empleabilidad. Loable labor. ¿Y cuál es esa educación y esas capacidades y/ o competencias para la empleabilidad a las que refieren estos sistemas hoy? Para que todos entendamos: la empleabilidad, como la conocemos, abarca las calificaciones, los conocimientos y las competencias que aumentan la capacidad de los trabajadores para conseguir y conservar un empleo, mejorar su trabajo y adaptarse al cambio, elegir otro empleo cuando lo deseen o pierdan el que tenían e integrarse más fácilmente en el mercado de trabajo.


Y ¿Cuál es ese mercado de trabajo que refieren estos sabios y al que deben ingresar niños, niñas y jóvenes, si lo logran, cuando estén en edad de trabajar? Según “la BBC News de marzo de 2021, los diez (10) trabajos más solicitados a corto y mediano plazo son; los llamados desarrolladores web "front-end y back-end", Ingenieros de datos, [profesionales altamente requeridos en la industria informática como los analistas de validación, los ingenieros de aprendizaje automático y los arquitectos de datos]. Enfermeros, personal de apoyo sanitario, expertos en marketing digital, directores o coordinadores de comercio electrónico, representantes de servicios al cliente, generadores de contenidos digitales, especialistas en desarrollo empresarial y agentes inmobiliarios”. ¿Qué sucederá con otras disciplinas y oficios?


No hace falta mucha imaginación para preguntarse al menos lo siguiente: ¿Para quién y a quienes benefician estos trabajos? ¿Será que todos los jóvenes de Hispanoamérica quieren emplearse en estos fabulosos oficios? Tratemos de complejizar un poco con otras preguntas actuales: ¿En dónde quedaron y para quienes, otras curiosidades, profesiones y oficios diferentes a estos? ¿A qué jóvenes está dirigido todo esto y de qué recursos socioeconómicos y culturales estamos hablando? ¿Qué empresas y sectores de la economía los requieren y por qué ciertos sistemas educativos se aprestan a proveer esas competencias para ese mercado y otros no? ¿Qué lugar ocuparán en la sociedad y quiénes asumirán los costos de aquellos que deseen aprender otros asuntos y defender, por ejemplo, los sistemas y servicios ecológicos o la biodiversidad? ¿la investigación en otros terrenos? ¿Quiénes serán, de qué países, en dónde estudiarán y cómo subsistirán aquellos que quieran innovar en otros temas como exploración de otras formas de obtención de energía que no sea con combustibles fósiles o cuidar los servicios de los ecosistemas locales? ¿Quiénes patrocinarán y de donde saldrán los recursos para estructurar y formar seres humanos diferentes, personas que quieran cuidar y conservar el planeta en general?


El daño y el engaño, está desplegado desde los años ochenta del siglo XX, para no ir más atrás por ahora; calculado y elaborado. Lo peor, la hipocresía y supuesta inconciencia e inocencia de quienes patrocinaron este vaciamiento y descuido. Pero no perdamos de vista el hilo del relato. Agreguémosle a este coctel peligroso, la invitación permanente, de medios y corporaciones a consumir infinitamente; lo que sea; en especial plásticos, comida chatarra, ropa e información superficial, efímera. Se deben seguir las sugerencias de los dioses de la verdad social y económica del planeta entre los que están los objetivos para el desarrollo sostenible [ODS]


El planeta, visto como una gran despensa, susceptible de ser manejado como un gran supermercado de recursos inagotables, dispuestos en estanterías (Países pobres) para la depredación y consumo paulatino de los países mal llamados desarrollados o ricos, tiene límites. En primer lugar, porque el planeta, la tierra, es un ser vivo, sistémico, integral, que no se puede simplemente ordenar para satisfacer el consumo de unos, sobre el hambre y la pobreza de otros. En segundo lugar, porque esa visión de “estantería” del planeta, que ha privilegiado un tipo de consumo de un tipo de productos, para satisfacer un tipo de necesidades, está poniendo en riesgo la vida en general, los ecosistemas, la biodiversidad y agudiza el cambio climático, afectando en primer lugar, paradójica e irónicamente, a los países que, depredaron sin límite el planeta los últimos 300 años y hoy se autodenominan “desarrollados”. Eso, desafortunadamente, no lo enseñaron, ni lo enseñan aún en la educación pública en general; ni los profesores algunos- comprenden, ni creen en eso.


Si seguimos los ODS, podrán sobrevivir, más tiempo, esos países mal llamados ricos o desarrollados. Desde luego, a costa y costo de los demás; de los inviables, los problemáticos, los que tienen democracias de papel y están a manos de grupos de mafiosos poderosos, funcionales finalmente a las dinámicas de las grandes corporaciones financieras, extractivistas, de transporte aéreo y marítimo y productoras de alimentos. Esos ODS y los intereses de las potencias en patética decadencia, están en esa lógica.


Por eso, seguir los objetivos del desarrollo sostenible; específicamente los referentes a educación, para esas economías del mal llamado tercer mundo, es una obligación irreflexiva y perenne, que busca que sobreviva la ruta marcada por un tipo de ciencia y desarrollo eurocéntrico, neocolonial. Al fin y al cabo, Hispanoamérica no es más que otra gran despensa, dispuesta para sostener a Europa y tal vez lo que quede de los Estados Unidos a finales del siglo XXI. Esto, sin contar los planes que desde China y la federación rusa, avanzan – si se puede llamar así- hacia una sostenibilidad de sus economías y cultura, basada en la continuidad de la explotación de recursos naturales no renovables (petróleo, gas natural, carbón, oro, entre otros), retrasando y burocratizando la toma de decisiones conservacionistas.


Y ¿Cuáles serán las profesiones del futuro de Europa? La respuesta parece confirmar sin dificultad lo dicho en párrafos anteriores. El informe llamado: “un nuevo renacimiento”, elaborado por el fabricante de teléfonos Huawei y el lobby Instituto de Arte e Ideas, destaca qué tecnologías emergentes darán la capacidad a todo el mundo de ser creativo digitalmente, democratizando el acceso a los recursos y a una plataforma para expresarse sin la necesidad de un poder centralizado. Se tratará de un mundo que tendrá el potencial de crearse y expresarse. ¿Será eso cierto? ¿A cuál mundo se están refiriendo?


Un argumento antes de continuar, sólo para pensar. En la ciencia ficción europea y de Norte de América, así como en sus contenidos curriculares, no aparecen seres humanos hispanoparlantes. No saben ni en dónde queda el río amazonas. Casi siempre los latinos aparecen como actores de reparto, o son personajes que mueren en los primeros cinco minutos de rodaje, o al final, si son grandes mafiosos o terroristas; pero no estamos en la ciencia ficción creadora y protectora de esos imaginarios. Siempre hay un tal “Rodríguez” que es asesinado, traicionado o engullido por algún monstruo, antes que los espectadores sientan afecto por él o ella. Pero sigamos. No perdamos de vista el fondo del asunto. Esto se está poniendo interesante


Continuemos con el relato. Este revelador informe, muestra que, además de las nuevas formas de expresión, un elenco de nuevos puestos de trabajo va ganando más peso en los mercados laborales europeos, que sustituirán sin duda -afirman- aquellos que la robotización y la revolución digital destruirán inevitablemente. Y ¿Quién o quienes hacen este revelador informe? están realizados por Kjaer Global 1 , una consultora internacional que trabaja para multinacionales como Accenture, BBVA, Dell, Ericsson, IKEA, McKinsey, Marks & Spencer, Nielsen, P&G, Sony y Telefónica, entre otros grandes influenciadores de la economía de mercado. Las proyecciones que hace esta consultora internacional, incluyen a diez (10) países europeos entre los que están: España, Bélgica, Alemania, Irlanda, Italia países bajos, Suiza, Reino Unido y Portugal. Para cada país, según sus presagios y aparente estudio de sus necesidades, designa ciertas actividades.


Mencionan 28 profesiones u oficios, entre otros seguramente, que, a mediano y largo plazo, entrarán a reemplazar o sustituir, no sólo la docencia como la conocemos, dependiente, sino toda una visión y forma de concebir qué es el conocimiento; qué es el saber y para qué saber cosas, su utilidad y las diversas formas de aprendizaje. Algunas parecen responder a las necesidades del planeta, otras están claramente en la línea descrita en este escrito. Lo cierto es que, cada vez más y gracias a la constante ayuda de la gran mayoría de los actuales profesores, sus sindicatos que privilegian el derecho a la libre asociación y expresión, por encima del derecho prevalente a la educación de niños, niñas y jóvenes de Hispanoamérica, el sistema que justificaba todo un aparato llamado educación pública, se apaga, se atrasa, se anquilosa, desaparece ante la mirada atónita y desinteresada de otros sectores sociales y la población más pobre de este lado del planeta.


Pese a las críticas, fundamentadas o no, pese a los políticos, corruptos o no, pese al abandono, pese a la desescolarización que avanza y la desidia de dirigentes, pese a la ayuda y desfinanciación, gritos, luchas, quejas y reclamos; pobreza extrema y violencia estructural y cultural, la educación pública, al menos como está planteada y financiada en las débiles democracias hispanoamericanas, desaparecerá. Y no es un asunto de gustos o pareceres, ni de extremos ideológicos. Es más complejo y definitivo. Para nada sirven los adjetivos. Nada aclaran ni solucionan.


Este desplome paulatino ha llevado a la situación que hoy padece este sector moribundo del mundo. ¿Faltó imaginación, compromiso e innovación de todas las orillas involucradas? Entre tanto, en medio de las reuniones internacionales de los organismos de cooperación internacional, las agendas para el milenio, los conversatorios de la ONU, Unicef, BID, Banco Mundial, fundaciones y ONG internacionales, ahogadas en informes y discusiones bizantinas, que nada solucionan, el abandono y violencia avanzan sin parar en el “sur”. Paralelo a este aquelarre rimbombante, los nuevos trabajos emergen y se posicionan.


Estos nuevos empleos vendrán a sustituir a aquellos que la robotización y la revolución digital destruirán, como ya se afirmó, además de redescubrir y actualizar aquellos que estaban sujetos a inmensos gastos y operaciones financieras y burocráticas que distraían de su finalidad y objetivo como lo era educar a la población sin acceso, ni recursos, para obtenerla. La esperanza de una transformación generacional no dependiente falló.


Los nuevos empleos, según la información citada son: Encargado de la complejidad, abogado de los derechos de los robots, Arquitecto del internet de las cosas, Guía de viajes en el tiempo por realidad virtual, Responsable de inteligencia emocional, Entrenador de objetivos personal y de organizaciones, Restaurador de la naturaleza, Agente de educación a distancia, director anti sesgo en inteligencia artificial, Rebelde profesional, Artista de inteligencia artificial, Terapeuta creativo, Arquitecto y diseñador de enseñanza, Agricultor celular, Estratega de alianzas con todas las partes involucradas de una empresa, Alfabetizador mediático, Especialista en economía circular, Arquitecto de huertos urbanos, Diseñador de empresas relámpago, Negociador de colaboraciones, Coordinador de bienestar, Encargado de la diversidad, Diseñador sensorial integrado, Ingeniero de serendipias, Asesor de ética tecnológica, Técnico en relaciones, Depurador de imagen personal, Programador de educación para la inteligencia artificial, Controlador de privacidad y del uso ético de los datos y Reductor especialista.


Dejé en negrilla intencionalmente de esa larga lista los cuatro (4) oficios o profesiones, para los jóvenes europeos, que por su parecido o remembranza a los antiguos “profesores”, docentes o maestros, llaman aquí la atención. Recordemos que las actividades que realizaban los antiguos profesores estaban ligadas a grandes despliegues burocráticos que se ejecutaban en edificaciones y requerimientos de todo tipo, cada vez más débiles e innecesarios para financiadores, llámense Estados o empresas privadas. ¿Qué hará entonces a corto plazo un agente de educación a distancia? para empezar, estos nuevos oficios u ocupaciones parten del supuesto de que la educación, enseñanza o aprendizajes, entrará en un proceso de mayor democratización; y que cada vez más, habrá diversas e interconectadas “nubes” de información en el mundo que permitirán el acceso a todo eso que venía llamándose educación pública: bien sea primaria, secundaria, universitaria, técnica, informal, especializada, etc., y que estos personajes, a la manera de los antiguos profesores o docentes, ofrecerán sus servicios, dada la complejidad de todo esto, para asegurar un aprendizaje personal y óptimo a quienes puedan acceder. ¿Exceso de ficción? ¿Nuevas promesas?


Analicemos el siguiente oficio: Alfabetizador mediático. ¿Qué hará este profesional? Según estas proyecciones, será una especie de educador que enseñará a los niños y a los adultos cómo aplicar el pensamiento crítico a las nuevas noticias o información que les llegue a través de los medios vía online y eventualmente les ayudará a evaluar las fuentes y los hechos de esta información. Amanecerá y veremos lo que pueda significar en breve pensamiento crítico para los jóvenes del mundo y en especial para los jóvenes Hispanoamericanos y europeos. ¿Qué oficio o trabajo hará el ingeniero de serendipias2? Lean bien. Este personaje se asegurará de crear alegría a través de sorprendentes y placenteros descubrimientos fuera de los cauces habituales. No es muy claro este oficio, así como está descrito. ¿De dónde viene este término o palabra, serendipia? Originalmente, el término fue acuñado por el escritor británico Horace Walpole en 1754, para indicar la habilidad que tenían los protagonistas de un cuento persa llamado “Los tres príncipes de Serendip”, un lugar imaginado, para descubrir, por accidente o sagacidad, cosas que no estaban buscando.


Hoy en día entendemos la serendipia como un descubrimiento o un hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. Se trata de un proceso activo, y no pasivo, donde quien descubre se encuentra atento y abierto a lo inesperado – aunque esté buscando otra cosa3 . Siguiente oficio: Programador de educación para la inteligencia artificial: este trabajo supone que cada vez más el mundo hará uso de los robots, y como estos aprenden de una forma similar a los niños, el programador de educación pretenderá diseñar una educación inteligente para los robots.


Después de leer estas proyecciones profesionales, analizar la situación socioeconómica de la mayoría de estudiantes, profesores, docentes y/o maestros de primaria y secundaria principalmente de Hispanoamérica- con raras y contadas excepciones- la crisis histórica de sus sindicatos o asociaciones, paralelo a la privatización y reducción de la educación pública, no hace falta citar las cifras locales de desescolarización, analfabetismo generacional, desempleo y pobreza de la región. Engaño y perpetuidad de la dependencia.


Como si faltará agregarle más dificultades a la situación descrita, en marzo del 2021 en el blog de la División de Educación del BID, "Enfoque Educación", sendos investigadores afirmaron sobre las consecuencias de la pandemia que:


“Se espera que un número elevado de estudiantes no vuelvan a las aulas. Al menos 1,2 millones de niños, niñas y adolescentes podrían quedar excluidos de sus sistemas educativos en América Latina y el Caribe, sumándose a los 7,7 millones que no asistían regularmente a la escuela antes de la crisis sanitaria. Si bien los efectos de la pandemia sobre los aprendizajes todavía no se han medido sistemáticamente en todos los países, algunos estudios iniciales para Chile y México indican que la pérdida de aprendizajes será una constante en el eventual regreso a clases presenciales. Otras estimaciones para América Latina muestran un escenario más pesimista aun: la pandemia podría causar una pérdida de 0,9 años de escolaridad en promedio. A esto se le suman los efectos sobre la salud mental de los estudiantes, padres de familia, cuidadores y docentes. La pandemia ha dejado expuestas como nunca las desigualdades presentes en educación. Los sistemas educativos de la región viven un escenario cada vez más complejo, debido a tres elementos: la incertidumbre sobre el riesgo de contagio en los centros educativos, las diversas respuestas dadas por los gobiernos en torno a la reapertura de centros educativos y la propagación propia del virus. Desde el inicio se percibió el efecto que la pandemia tendría en las desigualdades educativas ya existentes. No es que se generaron nuevas: se ahondaron las previas”4


Volvamos a la pregunta formulada en párrafos anteriores de este documento: ¿Cuál es esa educación y esas capacidades y/ o competencias para la empleabilidad a las que refieren los sistemas educativos de Hispanoamérica? Recientemente, en el documento elaborado en el marco del convenio de cooperación entre la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) se concluyó lo siguiente:


“La realidad demuestra, lamentablemente, el acierto del diagnóstico del Secretario General: según estudios realizados por la OEI, la desescolarización forzosa de casi 180 millones de niños, niñas y jóvenes de nuestra región producirá notables pérdidas en sus aprendizajes y hace prever más dificultades en su inserción laboral y, si esto se produce, menores retribuciones. Más del 50% de los estudiantes no han podido dar continuidad a sus procesos educativos a través de sistemas virtuales de enseñanza por falta de conectividad y de dispositivos tecnológicos, así como por la carencia de competencias digitales de los docentes, lo que pone de manifiesto una grave brecha digital, que tiene demoledores efectos educativos y sociales. Este dato debemos asociarlo al hecho de que solo un 21,3% de los trabajadores de América Latina pueden hacer teletrabajo desde sus hogares. Son solo algunos ejemplos de los retos que se abordan en este informe.” 5


¿Quedarán dudas apreciados lectores? Seguramente: pero no sobre la muerte anunciada de la educación pública como sistema de mejoramiento de Hispanoamérica. No se logró aumentar las capacidades de la empleabilidad, ningunas; ni disminuir el analfabetismo, ni ampliar cobertura, ni evitar la desescolarización de millones de niñas, niños y jóvenes de Hispanoamérica. La pandemia puso en evidencia un malestar histórico. Un sector paupérrimo en todo sentido, una población engañada, postrada y nuevamente sometida a la neo-colonización y dependencia. Un final esperado y cantado. Como le ocurriría al protagonista en la novela de Gabriel García Márquez “Crónica de una muerte anunciada”, Santiago Nasar: aquí por analogía, el sistema educativo público. El crimen era tan evidente que se hacía inevitable y quienes hubiesen podido evitarlo no lograron intervenir a tiempo o se decidieron demasiado tarde.


Esquirla final:


Los nostálgicos de este sector, que no son los estudiantes, suelen estar apoltronados en el diván sin psicoanalista de su desdén; a manera de mamíferos próximos a ahogarse en una laguna profunda, gélida y sin movimiento de sus propias heces. Claman bucólicamente por el fortalecimiento de un Estado-Nación que jamás existió y culpan al leviatán de la privatización. Un lugar común que desconocen y que sólo nombran con ignorancia y sin sentido para culpar a otros de su propia irresponsabilidad, de su histórica incapacidad. Hacen caso omiso al grito del planeta herido por la sobre explotación de sus recursos y la absurda economía de mercado. Y ya, sin imaginación creativa alguna, fruto de sus cerebros de pan, incitan a otros, a los débiles históricos, a la guerra y la revolución. Tuvieron más de un siglo para imaginarse otro sistema, sin violencia y sin burocracia, pero pudo más la ambición, la asociación para defender sus personales y fatuas prebendas y la falta de estudio e investigación para adelantarse, intuir el desastre y construir una propuesta digna de ser conservada para atender los más de 300 millones de niñas, niños y jóvenes Hispanoamericanos que hoy están abandonados a su suerte y que en breve serán adultos sin trabajo y sin esperanza.



1https://www.estrategiaynegocios.net/lasclavesdeldia/1184125-330/estas-son-las-profesiones-del-futuroen-europa
2SERENDIPIAS: Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. El descubrimiento de la penicilina fue una serendipia. https://dle.rae.es/serendipia
3 https://www.elmostrador.cl/agenda-pais/2019/05/23/serendipia-un-aporte-al-emprendimiento-y-lainnovacion/
4https://blogs.iadb.org/educacion/es/despues-del-covid-19-que-la-educacion-de-america-latina-y-el-caribehacia-el-futuro/
5 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)/Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), “Educación, juventud y trabajo: habilidades y competencias necesarias en un contexto cambiante”, Documentos de Proyectos (LC/TS.2020/116), Santiago, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 2020. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/46066/4/S2000522_es.pdf
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